Limpieza facial: la base que determina cómo funciona el resto de tu rutina
Una buena limpieza facial es más que un primer paso. Es la condición para que la piel pueda recibir hidratación, ingredientes activos y nutrientes de la forma correcta. La limpieza elimina la suciedad, el sebo, el SPF y el maquillaje sin alterar el equilibrio natural de la piel, y deja una piel limpia, calmada y receptiva.
¿Qué hace un limpiador facial?
Una limpieza eficaz:
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Elimina la suciedad, el exceso de grasa y las impurezas que se acumulan durante el día
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Previene los poros obstruidos y reduce el riesgo de granitos
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Conserva el equilibrio de hidratación de la piel sin resecarla
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Refuerza la barrera cutánea al no alterar el pH natural de la piel
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Prepara la piel para que el tónico, la esencia y el sérum se absorban mejor
La limpieza no es solo un “imprescindible”: es una inversión en lo bien que funciona el resto de tu rutina.
Distintos tipos de limpiadores
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Limpiador en gel: fresco, equilibrante y perfecto para el uso diario
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Limpiador en crema: suavizante e ideal para la piel seca o sensible
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Limpiador en aceite: disuelve el SPF y el maquillaje de forma eficaz sin resecar
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Espuma limpiadora: ligera y refrescante, adecuada para piel normal a mixta
¿Cómo se usa un limpiador facial?
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Úsalo por la mañana y por la noche
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Masajea sobre la piel húmeda durante 20–30 segundos
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Aclara con agua tibia
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Continúa con un tónico o una esencia para restablecer el equilibrio de hidratación