Tónico: la base que prepara la piel para el resto de tu rutina
Un tónico es mucho más que un agua facial. Es el primer paso de tratamiento después de la limpieza y ayuda a la piel a recuperar el equilibrio, la hidratación y la receptividad para los productos siguientes. Un buen tónico hace que los sérums y las cremas se absorban mejor y que la piel se sienta más calmada, suave e hidratada.
¿Qué hace un tónico?
Un tónico puede:
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Hidratar justo después de la limpieza y evitar la sensación de tirantez
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Reforzar la barrera cutánea con ingredientes como ceramidas, aminoácidos o fermentos
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Calmar la irritación y la rojez
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Preparar la piel para que los ingredientes activos de sérums y cremas actúen con más eficacia
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Contribuir a un tono de piel más claro y equilibrado
El tónico no es un paso innecesario: es un paso inteligente. Crea las condiciones adecuadas para el resto de tu rutina y ayuda a que la piel se mantenga más hidratada y estable con el tiempo.
¿Cómo se usa un tónico?
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Aplícalo justo después de la limpieza
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Aplícalo con suaves toquecitos con las manos o usa un disco de algodón si quieres un ligero efecto exfoliante
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Úsalo por la mañana y por la noche, o cuando lo necesites durante el día para un extra de hidratación